Un viaje muy aburrido

30 10 2009

Llevo unos 15 minutos de viaje dándole vueltas al mismo asunto: cosas para hablar en la radio. No se si es el sueño que tengo o que este bondi viene particularmente aburrido, pero mi cerebro no envía ninguna propuesta interesante. Salí tarde de casa, llovía, en la parada no había nadie esperando y cuando por fin subí al colectivo, venía relativamente vacío. Al ser tarde, no había chicos yendo al colegio, por ende, no había gente desesperada porque se vaciara el colectivo de esos seres revoltosos e hiperactivos. Así que encontré un asiento apenas subí, sin tener que pelear con nadie por ver quien llega antes a sentarse. Lo malo de la ubicación que encontré es que estoy justo en el ángulo donde entra aire cuando se abre la puerta. Como salí apuradísima de casa, me puse menos ropa de la debida y ahora tengo frío. Encima, como ya dije, llueve. Amo la lluvia, pero no cuando yo estoy en la calle. Odio andar todo el día con la ropa mojada. Además salí con el pelo mojado y la humedad hace que mi pelo quede como una escoba o la melena de un león. En fin, viaje aburrido, llego tarde a la uni y no se de qué hablar… el comienzo perfecto para un día de mierda. Uff, la profesora de psicología me va a matar, nunca llego a horario a sus clases. Es algo que me pasa cada miércoles. No sé qué demonios tengan los miércoles, pero esos días siempre salgo tarde de casa. Ok… aún más tarde que el resto de los días. Como sea, realmente me aburro. Cada uno de los pasajeros vive en su mundo: que escuchando música, que mandando mensajitos, que leyendo los apuntes o simplemente mirando hacia fuera, evitando la mirada del resto de los pasajeros. Tampoco puedo detenerme mucho a ver la ropa de la gente; todos visten con ropa común y corriente, de esa que se ve por todas las vidrieras. Todos, menos una mina que se bajó hace un rato, la cual llevaba el pelo teñido de rojo, un abrigo violeta modelo años ‘80 debajo del cual asomaba una prenda verdosa, unos jeans oscuros, zapatos del año del pedo y cara de loca. Se acaban de sentar un par de pibas que se pusieron a hablar. Una le preguntó a la otra si tenía sueño… A esta hora todos tenemos sueño! En fin, conversación aburrida, de esas que llevan las personas que hace mucho no se ven y nunca fueron grandes amigos. Pongo música otra vez. Me acordé una vez unas pibas se pusieron a hablar de una filmación o algo por el estilo y se quejaban de un compañero de equipo. Todo bien, a mi también me pasó algo parecido a lo que venían comentando y las entendí perfectamente, pero cuando ya llevaban como 40 minutos hablando de lo mismo en 20 formas distintas, me dieron ganas de pedirles que cambiasen de tema. Es lo malo de no tener batería u olvidarse los auriculares: que uno no puede escaparle a las conversaciones que no le interesan. Acabo de notar que estoy desperdiciando el margen de la hoja. Eso es porque, ya desde pequeños nos rompen las pelotas con que “en el margen no se escribe”. En el momento que tenga que hacer alguna acotación al margen (por algo lleva ese nombre), me voy a arrepentir de haber empezado a incluirlo en el espacio de escritura. Miro el reloj, hace 20 minutos que debería haber entrado a la uni. Si no tuviera que entregar una tarea, me hubiera quedado calentita en mi cama. Vuelvo a mirar el reloj… Llevo bastante más de media hora escribiendo mucho y diciendo nada en concreto. Además, no puedo escribir todo lo que pienso, solo alcanzo a garabatear una parte de las cosas que pasan por mi mente. En estos momentos es cuando considero que sería genial y muy útil tener alguna especie de aparatito que capte nuestros pensamientos y los grabe, como si de una canción se tratase. Pero siempre termino determinando que eso sería peligroso. Realmente, que se tenga un acceso tan fácil a nuestro cerebro, puede llegar a meternos en más de un lío. Lo cual me recuerda el otro día, cuando le dije a un amigo que podría llegar a ser muy peligroso para mi lo mucho que llegó a conocerme en tan poco tiempo. Sobre todo, por lo que él pueda llegar a hacer con esa información. Como sea, ya tengo que bajarme, así que dejo esto acá, por ahora

Animo: Aburrida.
Escuchando: Chevelle
Navegando en: Paradise of Dreams y ForosDZ.
MSN: Conectada.
Comentario: -____-





Aburrida en el colectivo

12 08 2009

Cuando me predispongo a escribir siempre me surge algún problema… y siempre son los mismos dos, como si la monotonía diaria no fastidiara ya bastante. ¿Cómo empiezo? Con esta pregunta en mi cabeza es que empecé este texto. Y ahora, ¿cómo sigo?
La cabeza me rebota en la ventanilla de colectivo y mi mano lucha entre escribir y acompañar el movimiento del transporte. El resultado: un texto que posteriormente me costará un esfuerzo enorme entender. No puedo evitar pensar en mi novio, quien tomó la costumbre de escribir mientras viaja… pero lo de él es otra historia; tiene facilidad para escribir sobre la gente que lo rodea en el transporte. A mi, no me importan.
Suspiro y pienso… Si tan solo recordara dónde mierda fue que dejé de escribir aquel texto de un hombre en un bar… quiero terminarlo. Algún día lo haré. Mientras tanto, hoy me dedico a empezar algo nuevo, aunque estoy segura de que nunca llegaré a terminarlo, como todo lo que escribo.
No puedo evitar recordar ese intento de novela que empecé hace… ¿2 años? Puede ser, pero en fin, ese es el claro ejemplo de que nunca termino lo que escribo. Podría continuar, pero tampoco recuerdo dónde dejé esa historia… Uff, yo y mi memoria.
Empiezo un capitulo nuevo… 1 año después.

Recuerdo que cuando era chico, Caro siempre venía a cuidarme y me hacía olvidar los gritos y golpes que me habían hecho llorar…

Ok! Acabo de cambiar de narrador. Es un cambio que pensé por mucho tiempo y ahora lo llevo a cabo. Habrá que ver que sale. Sigo.

Por cierto, Caro es mi prima, aunque más bien la veo como una madre, o algo por el estilo. Llevo tiempo sin verla y, aunque suene a mariconada, cuando me pongo mal extraño su contención y cariño.

Daaah! Acabo de notar que este personaje es un fk emo. Lo cual suena lógico teniendo en cuenta que se me da bien escribir cuando estoy mal. No como ahora que simplemente estoy aburrida en el colectivo. Creo que mejor doy por muerta mi novela. Nota mental: la próxima vez que se me ocurra empezar un proyecto literario grande, tengo que hacerlo menos… deprimente. Así puedo seguirlo en cualquier momento.
Acabo de recordar que yo quería escribir sobre Jezebel. Tengo que pedirle a Sam un poco más de info sobre Neverending Store, así la historia queda coherente. Pero bueno, ahora que ya se sobre que escribiré, solo me queda saber una cosa… ¿Cómo voy a empezar?

Animo: Con calor y mucha vagancia.
Escuchando: Completely Miserable – Lit
Navegando en: Paradise of Dreams y ForosDZ.
MSN: Conectada.
Comentario: Creo que quedó bastante claro que lo escribí porque estaba aburrida en el colectivo =P





Venganza

23 05 2009

Un golpe fuerte. Oscuridad, ruidos distantes, ¿o son voces? No comprendo nada, solo siento. Mi espalda choca contra algo duro mientras mi cabeza da vueltas. ¿Respiro? Si, respiro. Intento atragantarme con una bocanada de aire. Duele, ¿Por qué duele? No debería de doler. ¿Qué es esto? ¿Qué me pasa? Oscuridad. Silencio.

Creí que ese día moriría, sería mi final. Estaba aterrada, todo mi cuerpo me oprimía y yo estaba atónita. Ahora lo se todo. Maria, esa idiota celosa de la vida, me tiró por las escaleras en el cumpleaños de Lautaro. El día que salga de este hospital se va a arrepentir. Como quisiera tomarla del cuello y descargar todo el dolor que tengo dentro sobre ella. Sería como una descarga eléctrica, un cable a tierra. Otra vez mi pecho me presiona. ¡Si tan solo pudiera ejercer esa presión sobre ella! Sería mi último logro en la vida, hacer algo así en estas condiciones me destruiría. Pero irme sabiendo que por fin he descargado mi furia sobre ese ser tan repugnante. Uff, si que sería perfecto. En serio, desde que éramos pequeñas que siempre ha estado celosa de cuanta niña se le cruzara por el camino. Y claro, yo y mi bocota que nunca se puede cerrar, le echamos todo en cara y ahora oportunidad que tiene, oportunidad que usa para hacerme mal. Puedo aguantarme un helado en la blusa, o chicle en el pelo, pero con esta se fue al demonio. Ahora solo quiero venganza. Esa sensación de liberación que deja es estupenda. Es como si tuviéramos algo en nuestro interior que se mueve, se retuerce, se revuelca y no para de machacarnos hasta que logra su cometido. Ahí llega la venganza, dejándonos sentir que esa molestia interna se libera. Se deshace un nudo fuerte y complejo, dando paso a la calma y el alivio. Podemos pasar días planeando una venganza, o nos puede salir espontánea, pero si no nos calma la furia, no será una venganza. Eso quiero: sacar de mí todo el dolor que esa rata me generó. Quiero… no. Necesito transferirle esta opresión a ella y liberarme por fin. Porque sonará morboso, pero el sufrimiento del otro, en la venganza, es el fin principal, es lo que ansiamos ver para sentirnos bien.

Los días que siguieron, los pasé pensando en cientos de posibilidades para hacerla sufrir.

Animo: Ni fu ni fa… En un “estan bai”.
Escuchando: Can’t Catch Tomorrow (Good Shoes Won’t Save You This Time) – Lostprophets
Navegando en: Paradise of Dreams
MSN: Conectada.
Comentario: Lo escribí para una actividad del foro Paradise of Dreams =)